Blue Mountain Capital identificó una oportunidad excepcional en el mercado español de dispositivos reacondicionados, caracterizado por su fragmentación y la ausencia de operadores con escala significativa. El creciente compromiso social con la sostenibilidad, combinado con la presión inflacionaria sobre el consumidor, generaba una demanda creciente de alternativas tecnológicas asequibles y responsables medioambientalmente. El sector requería profesionalización, inversión en tecnología de diagnóstico y certificación, y capacidad de integración de la cadena de valor.